miércoles

brainstorming cursi

y yo nosé si podría cambiar tu premio- el amor que vos tenés-
por aquello que yo, en su ausencia, construí.

y acá es cuando se vuelve ilógico

Si esa fuerza profunda que me mueve es la carencia
no sería acaso la posesión su objetivo ultimo, su fin, su remedio?

En otras palabras, para ser lógica, no deberían existir dudas en mí a la hora de sacrificar la obra a cambio de aquello por lo que fue creada

Hay carencia entonces obra

Y sin carencia, la obra deja de existir. No podrá volver jamás a ser fielmente recreada

Si la obra no es capaz de ser sacrificada por aquello de lo que deviene, entonces nunca ha sido tal

Es la esencia de la obra una ausencia fabulada?

Yo prometo, si abrazo mi fin:

No llenarme de ausencias ajenas, no crear, porque si creo hay algo que me falta y si te tengo eso es mentira.

Como obro, entonces? transformo? aumento? dismunuyo?

Y si flaqueo y me desoriento y logran las ausencias conquistarme, entonces
Dejarás de amarme?

Me amarás cuando las ausencias ajenas sean la fuerza de mi obra?

Es acaso que si obro, entonces, el amor nunca es completo?

Y si no me amas a mi sino a la ausencia de vos que hay en mí? Al producto de tu ausencia en mí? Tendré que hacer lo imposible para no tenerte, teniéndote! No puede ser mi obra pasada el combustible de tu amor presente, o si?

La solución es que te vayas y que vengas, todo el tiempo?
Me amarás por lo que soy cuando no te tengo, trataré de no tenerte demasiado, para que me ames más.

pero

Si para mí la verdadera obra es la que se merece a sí misma entonces el dejar de obrar tiene que ser parte de ella. Y crear viene al fin a ser un pacto de sangre, la obra misma encierra la posibilidad de su muerte.

miercoles

la señorita metáfora se hace carne y me interpela en medio de la calle. tropiezo contra mi misma, me lastimo junto mis cosas me arrastro hasta la vereda y lloro. mi gran capacidad para irradiar vulnerabilidad entra en acción . de pronto autos frenan , transeúntes me quieren llevar, me cuidan me sostienen. estoy bien, vivo aca cerca, miento agradezco y me voy. en la farmacia me curan y es como si el agua oxigenada me hiciese efecto dentro también, o el poder sanador de la sonrisa.
Sigo caminando y pienso que aún busco el nombre que me ha sido dado para cumplir con mis designios finitos. Pero así esta bien, me consuelo. Al final de día soy solo una chica con curitas en los codos y una remera gastada de los valientes.

jueves

Nunca nos fuimos pero ahora volvimos..

Si la adolescencia es una convención vivámosla denuevo, lo mejor de la tuya y de la mia, la que fue o la fabulada, juntos, en una misma ciudad
dejame
que te pase a visitar en mi dax plateada los días de semana
bebamos en una de esas plazas que me gustan a mi los sábados, mirando un fulbito
Intercambiemos llaveros de kosiuko, mostrame tus mejores calcomanías para que te las envidie
encontrémonos en un festival de bandas de algún club
permitime que te bese y te deje mi perfume en la campera
lavame, cortame el pelo y haceme trenzas, que yo te enseño
vayamos juntos a alquilar una peli, fabriquemos pochoclos
veámonos a encondidas a las tres de la mañana
regalame chicles, una roza sola y un cd grabado
por favor
deja que me vista con tu ropa
tener tus fotos en un álbum
coquetearle a quien odiás
y esperar que me invites
a irme con vos
del boliche

martes

La Policía Crítica

(con amor, para Los Chicos del Barrio)
A veces me pongo un poco incómodo cuando tengo que hablar de mi trabajo, sé que los demás me juzgan y hacen especulaciones sobre mis pautas morales. Algún día comprenderán, estimo, la necesidad de su ejercicio. Sobre todo por lo bien presente que este trabajo mantiene la dignidad, especialmente la de los demás.
Formo parte del escuadrón de tareas especiales número catorce bis del Gobierno de la Ciudad. La Policía Crítica nos dieron en llamar. A decir verdad, nuestra labor no es tan cruenta ni sanguinaria como vulgarmente se cree.  Simplemente fuimos encomendados a la tarea de supervisar y velar por el mantenimiento, digamos, de los estándares medios en relación a la condición artística de la ciudad.
Antes que nada creo preciso aclarar que nuestros puestos nos fueron asignados tras largas series de pruebas e investigaciones ocultas en las que célebres y prestigiosas figuras abogaron por nosotros.  Nuestro modus operandi se ajusta a lo que en terminología procedimental se denominan tácticas de clase c. Se nos ordena  asistir inadvertidamente a cuanto efluvio público de carácter artístico tenga lugar en la ciudad. Cada uno de nosotros es especialista en todo lo que al arte exige, por lo que no encontramos dificultades a la hora de interpretar debidamente cada pieza y lo que es más, casi nunca disentimos en cuanto a los juicios finales.
Observadas las presentaciones, nos disponemos a completar nuestras planillas para terminar, varios minutos después  y con ayuda de rígidas formulas matemáticas, en un juicio definitorio: lo anteriormente presenciado puede seguir existiendo, exhibiéndose públicamente, o no lo puede. Y acá viene la parte en que me pongo oficialista y hago gala de mi abultada carrera en el funcionariado público, pero en verdad el gobierno ha venido trabajando minuciosa y sostenidamente para que hoy en día los ciudadanos puedan contar con un servicio de tal envergadura, de calidad. Usted nunca malgastará su tiempo ni su dinero en divertimentos fútiles que no superen los cánones de aceptabilidad artística convenidos por La Ciudad. Le ahorramos la tarea, hacemos el trabajo molesto por usted. ¿Que me dice? ¿Dónde ha visto servicio público semejante? ¡Ni en las más gloriosas capitales! Y de esto tenemos plena constancia.
Pero aguarde, que no sólo de eso se trata nuestra labor. Concluido el trabajo de veedores y una vez alcanzado el Juicio, nos disponemos a la tarea de las comunicaciones. Del latín communicāre, comunicar  implica manifestar o hacer saber algo a alguien…y eso es a fin de cuentas lo que hacemos.
Claro que seguimos conservando la condición de humanidad. Así, las comunicaciones suelen ir acompañadas de un convite con masas, canapé, té en hebras y hasta bombones. Quizá le parezca un poco extraño pero se sorprendería de saber la cantidad de artistas que voluntariamente renuncian a  su obra por una buena docena de sánguches de miga. Aun así, se imaginará que el asunto no es tarea sencilla y cierto es que los modos de operar se ajustan a la especificidad de cada caso. Si el producto no ha llegado a incluirse en el estándar por poco puntaje, nos abocamos a la tarea de recomendar cursos y talleres de perfeccionamiento artístico para cada rama, acompañados con tutorías y seguimientos constantes por un módico precio, o ya sea, por el reconocido sistema de pago con futuras obras. Se tiene bien a cuidado, usted vea, la supervivencia del instinto artístico de la persona. Incluso si creemos que el producto es insalvable, los sicólogos del escuadrón se apresuran a administrar test vocacionales, cursos y talleres correspondientes a distintos rumbos de vida.
Para los casos difíciles, aquellos en que los sujetos se niegan rotundamente a abandonar la manifestación pública de lo que, ellos consideran, sus impulsos artísticos, se nos permite crear un comité ad-hoc de tratamiento intensivo. El comité es lo más alto a lo que se puede aspirar dentro del escuadrón. La sensación de reconocimiento, responsabilidad y mérito que genera el ser elegido parte del comité no tiene parangón alguno, con todo el riesgo que eso conlleva. Las reglas son claras, si no logramos resolver el caso en diez días somos despedidos, y si lo logramos, se nos duplica el sueldo. Hasta ahora la primera opción no le tocó a nadie. Pero una vez casi.
Sería la segunda o tercera vez que me elegían para el comité, yo tendría unos veintilargos y no hacia mucho que ejercía el funcionariado. El caso era bastante complicado, se trataba de un dramaturgo cuarentón, si mal no recuerdo de apellido Roberto. El tipo estaba empecinado en  asistir todas las tardes a la Plaza del Lector y representar obsceno soliloquio de lo que, el creía, una gran exégesis del Facundo. Amén de su falta de aptitud para la actuación y su paupérrima oratoria, el pobre hombre hacia gala de una interpretación totalmente errónea de la eminente obra vernácula, y nosotros no podíamos permitir que allí, en el mismísimo preámbulo del saber, se predicara tan blasfemo discurso.
 Por aquellos días se celebraba en la Plaza una serie de actos conmemorativos a los que asistían notables figuras de la cultura y la literatura nacional. Fracasado todo intento de expulsión, no tuvimos mas remedio que ocultar al hombre entre el follaje, restando sólo unas horas para el cierre de plazo del comité. Fue la situación más crítica a la que alguna vez llegamos. Desestimada la  alternativa de exterminar al hombre, por cara y engorrosa, terminamos aceptando el ejercicio de su testarudez, pero asegurándonos de que esto ocurriese bien lejos de La Plaza. Así fue como rápidamente lo transferimos a una modesta ciudad del interior, en la que sabemos, los cánones que rigen la actividad cultural están bastante por debajo de los nuestros.
No le será difícil al buen señor entonces, apreciar la delicadeza de nuestro trabajo. Nada parecido, por caso, a la imagen con que un grupillo de jóvenes irreverentes pretende asimilarnos. Estos muchachos vanguardistas -que dicho sea, conocen nuestra labor solo de rumor- pululan por las noches simulando ser agentes encubiertos, vanagloriándose al interrumpir ferozmente piezas musicales y haciendo bajar a los gritos a jóvenes actrices sollozantes de los escenarios.
Sabe Dios si a fin de emularnos o ridiculizarnos, esta gente no adivina que la naturaleza y móvil de nuestro accionar está en la misma imperceptibilidad a la que ellos se oponen. Con nuestra labor, la distancia entre el estado artístico vigente y aquél que es deseado se invisibiliza. Labor cuya necesidad, algún día estimo, comprenderán.

jueves

min lilla bön

“Por favor dios que esta tarde esta noche y el día de mañana no le pase nada malo ni a mi mamá ni a mi papá, ni a mi hermana ni hermano ni a mis abuelos tíos primos y otros familiares y amigos ni a mí amén,  porfavordios, porfavordios, porfavordios. Y que no le pase nada malo ni a mi casa ni a mis pertenencias ni a la de mis familiares Amén.”

Ese rezo improvisado se repitió en mi cabeza desde que tengo conciencia. Especialmente por las noches pero también en las tardes o mañanas en que el temor obsesivo me atrapaba. La frase inicial con su seguidilla se adaptaba al momento del día que fuere, pero el ritual completo y máximo era el de la noche. Otro de mis trastornos obsesivo compulsivo por esa época era que todo tenia que ser tres o tres veces iguales para funcionar, así que solía repetir la frase nueve veces (tres conjuntos iguales de tres) para poder dormirme tranquila. Alguna que otra vez, en el súmmum de la paranoia, llegué a repetirlo veintisiete veces seguidas, totalmente necesarias para mi seguridad. Como cuando estaba por morir mi abuelo y yo creía que repitiendo eso todo el tiempo todo el día iba a poder hacer algo para salvarlo, pero no pude. Esa fue la primera vez que dios me defraudó y en algún punto yo creía, era por no haber rezado lo suficiente.

Fueron muchos años de repetirlo todas las noches, incluso cuando ya no era chiquita. Recuerdo una vez que vi un capítulo de Blanco y negro en que los chicos antes de dormirse tenían que rezar y Arnold se adelantaba a todos haciendo un rezo público muy parecido al mío y los hermanos mayores se le reían y decían que eso no era rezar, que así no te escuchaba dios. Yo tendría unos doce años y el personaje de la serie hacía de un nene mucho mas chico que yo. No sé si fue más lo que me molestó o la vergüenza propia que me dio, pero igual yo lo seguí diciendo.

A medida que crecía y los trastornos obsesivos por el orden viraban a su extremo opuesto, la frase se me fue olvidando, de a meses, de a años. No es que no recordase su estructura sino más bien que se me borraba por completo su existencia por largos períodos. Pero cuando la frase regresaba, se adaptaba a las nuevas circunstancias. Así se le fueron  restando plurales y sumando sobrinos, gata y hasta mi novio. Lo curioso es que cada vez que volvía a mí, o yo a ella,  parecía -y parece- como si hubiese sido ayer la última vez que la dije, como si los años entremedio de olvidarla no contasen. Ya no triplemente repetida pero sabiendo venir, cuando la necesito, para salvarme.

martes


leo a borges y me aburre

leo a Fernanda laguna y también me aburre
el trabajo de guille es como el de fernanda, pero en fotos
que también se parece al de agnés varda
pero con las fotos de guille y los videos de agnes
no me pasa lo mismo que con Fernanda
lo mas lindo es lo de guille
porque siguen siendo como golosinas
agnes es un fruto de corazón sabroso
y fernanda una uva o una mora en un árbol que arrancas  al pasar
***

releo a fernanda
nueve horas mas vieja y mas cansada
y me arrepiento un poco
de lo de arriba
 *

Claro
de noche a solas oscura y llorada
ya no soy la diurna que valiente y acompañada
vienen los arrepientos y me pasa un poco
como con dios –que ya lo resolví
pero con fernanda.





viernes

cuestion capilar

despertarás un dia y decidirás trabajar
en una de esas peluquerías nuevas, grandes 
modernademente decoradas
donde los obreros de la estética se especializan
en corte , color , lavado
y recepcionista  también
llamarás a cada cliente por su nombre
usarás términos como hermosa, linda, corazón 
y bombón para abordarlos
reiteradamente
darás consejos y recomendaciones acordes a su situación cabellera, para ellos
servicios estético- alimenticios para vos
insistirás, en la medida de lo posible y con caballerosa seducción
en la necesidad de concreción aquí y ahora de tales recomendaciones
conversarás con clientas y hasta podrás enamorarlas
de tu encantador servicio
que ya casi se confunde con vos

***
volveré a la peluquería a cambiar o mantener mi corte o color
dejaré lavar mis cabellos y masajear mi cabeza 
con tus doradas manos
unidas por un gran hilo de piel a tu rugida voz
haré esfuerzos vanos por transmitir, como por osmosis, mis sentimientos a través de los cabellos
alabaré al shampoo y adoraré la parte de las cremas
miraré agradecida, hablando cualquier otra cosa, directamente a tus ojos
esperaré ansiosa encontrar camino a casa, en la mochila, un papelito con tu nombre o tu número
tendré el esperado encuentro y será  tan íntimo como pasional
te dejaré, al salir de casa, una listita con el honorario
por mis respetados servicios

lunes

.


sierras y llanos sin verte y la siesta está por terminar
púlpito pálpito de mis acciones
porque mis palabras encierran revoluciones
centenas de dientes que suben al cielo y después revientan 
en rosas palabras mecanografiadas
me auguran el año de la serpiente.

La niña no tiene hambre
selvática sube al hombre que espera pendiente para empezar
mi norte se ha ido de vacaciones y tus vaquitas
no son ajenas

Siete corrientes medité:
te espero a la hora del trigo en la costa turbia, de la calavera
donde se va para ver morir
y para ver morir vivo
gatos que son leones hambrientos de caracoles
quisiera que esto dure hasta llegar al centro de la tierra y encontrar la poción para despertarte y que los despiertes
pero no puedo
mi libertad es tan exacta y no prescribe aberraciones
de tu y dios la marca
son eco mis dilaciones




albertiana



Creo en mis domicilios
en mis actuales y en mis precedentes
Si viese ud. que bellos son mis domicilios
seguro se vendría a vivir en migo, con ellos

y cuando hablo de mis domicilios, digo
los refiero a todos
el domicilio en que vivió mi familia antes de mí,
aquel en que se creó la idea de familia en la que luego iba yo a existir,
en el que nacieron las personas que serían capaces de concebir una idea de familia en la que luego iba yo a existir, y así

el secreto que le tengo es que a todos mis domicilios los elegí yo:
fui yo quien decidió nacer en determinado momento de un año específico de tal época en la vida de mi familia
yo elegí, ante todo, donde ser domiciliada
y  así lo seguiré siendo.

y si no todo lugar donde se habita es domicilio
la vida es entonces eso que transcurre entre domicilio y domicilio
uno es por tanto esclavo de los cambios, o bien de los domicilios, que viene al fin a ser la misma cosa
y si ud. siempre habitó en el mismo sitio entonces piénselo:
a su vida le falta algo ,su segundo domicilio.
porque yo al próximo mío ya lo tengo bien pensado y visto de reojo
si para cuando yo tenga la plata la gente que ha de vivir ahí ya tiene que haber muerto
y los herederos seguro no lo va a querer tanto como para quedárselo
o al menos no tanto como al dinero que nosotros vamos a juntar para tenerlo, y cuentas de ese tipo..

pero vea, la cosa se complica si uno tiene varios domicilios en vista
porque ahí no se sabe si llegar a uno o al otro
o a cual primero o si los dos a la vez
entonces la vida – ese tremebundo lapso que habita entre los propios domicilios- se pierde en numeraciones a las que uno nunca se decide en querer llegar