El silencio abruma
la realidad pasa a tener otra dimensión,
antes podía distraerme de mis pensamientos sumergiéndome en la cotidianeidad de charlas escuchadas al pasar , música de la calle o el movimiento de las cosas, los autos y las personas.
la realidad pasa a tener otra dimensión,
antes podía distraerme de mis pensamientos sumergiéndome en la cotidianeidad de charlas escuchadas al pasar , música de la calle o el movimiento de las cosas, los autos y las personas.
Ahora más que nunca mi cabeza es la protagonista y los escenarios que veo
- pulcros, vacíos, callados-
amplifican por mil las dimensiones de mi universo mental
o capaz las reducen
el tiempo queda como varado
quieto
el sonido enmutecido;
los entornos conocidos se vuelven una especie de fotogramas con un poco de movimiento o escenografías preciadas.
- pulcros, vacíos, callados-
amplifican por mil las dimensiones de mi universo mental
o capaz las reducen
el tiempo queda como varado
quieto
el sonido enmutecido;
los entornos conocidos se vuelven una especie de fotogramas con un poco de movimiento o escenografías preciadas.
Más bien es eso, la ciudad se me aparece como una
sucesión de bellas y también tristes escenografías que me representan tanto que
no puedo asimilarlo tan nítidamente y quedo súbitamente pasmada,
a la vez de encanto y de terror.
a la vez de encanto y de terror.
los espacios
se resignifican.
