miércoles

miercoles

la señorita metáfora se hace carne y me interpela en medio de la calle. tropiezo contra mi misma, me lastimo junto mis cosas me arrastro hasta la vereda y lloro. mi gran capacidad para irradiar vulnerabilidad entra en acción . de pronto autos frenan , transeúntes me quieren llevar, me cuidan me sostienen. estoy bien, vivo aca cerca, miento agradezco y me voy. en la farmacia me curan y es como si el agua oxigenada me hiciese efecto dentro también, o el poder sanador de la sonrisa.
Sigo caminando y pienso que aún busco el nombre que me ha sido dado para cumplir con mis designios finitos. Pero así esta bien, me consuelo. Al final de día soy solo una chica con curitas en los codos y una remera gastada de los valientes.

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