jueves

“El chico de la película” compartió algo mío en Facebook


Le decimos así porque, tras cruzarlo varias veces en la vida en el mismo lugar, llegamos al unísono a la conclusión de que si esas escenas fueran parte de una película, el protagonista indudablemente sería él. Ecdlp trabaja en una oficina, me parece, pero en su tiempo libre dedica una buena parte de sus esfuerzos a La Causa. Pregona, luce y convoca a una importante vertiente del espectro antifascista de estos tiempos.

No todo es bronce en la vida de Ecdlp, en los últimos tiempos ha tenido que enfrentarse a un par de contradicciones internas en lo que hace a su vida y el comportamiento de sus pares. Se lo nota más apagado o lo que podría decirse incluso, cauteloso. Pero no quiera esto confundirse con el estigma que en algún momento hechó maliciosamente sobre nosotros aquél escritor disruptivo contemporáneo, lxs muchchxs punks somos mucho más que todo eso que con astucia se nos adjudicó. O más bien mucho menos, la tarea más sencilla que emprendamos puede volverse aún la más revolucionaria.

Un día se lo dijimos, un poco alcoholizadas y entre risas lo explicamos, pero no creo que haya llegado a entender en dos segundos su lugar en nuestra historia. ¿Cómo argumentar, cómo explicarle que la resonancia de sus parches y sus tachas evocaba en nosotras la manifestación explícita de la inmanencia borgeana de los tiempos, la negación constante de la linealidad del progreso?

Ese misterio y muchos, por toda la eternidad.


vie, 25 oct.




Me desperté sin querer muy temprano para mi gusto, Francisco seguro vino anoche pero no alcancé a escucharlo, suele venir muy tarde y se va muy temprano, a trabajar. O capaz hice todo lo posible por no escucharlo, en verdad no tenía ganas de charlar ni interactuar con nadie. Me había acostado borracha, como muy seguido últimamente, había mandado un par de mensajes innecesarios e imprecisos y después, medio triste, tomé la pastilla y me dormí sin complicaciones.

Serían las nueve, nueve y pico cuando desperté. Estaba todavía un poco boleada y con los ojos pesados, agarré el celular un ratito deseando volver a dormir pronto, recuerdo que llegué a ver un video tuyo tocando el piano, trazos improvisados de algunas cosas que no conozco, pero me hicieron llorar. Lloré poquito y sentido pero bastó para poder volver a dormirme.

Y ahí es cuando tuve un sueño hermoso, vívido y claro como los de la mañana. Pero lo hermoso no estaba en lo alcanzado, no se trataba de las concreciones de mis deseos más íntimos, sino de una vivencia casual y nítida con los personajes que más me movilizan últimamente.

Estábamos todos en un ensayo en Mardelplata, situaciones como las de siempre donde había que desconcentrar y salir a conseguir cerveza. Una troupe de amigos algo improvisada en la que vos siempre tenés un aura especial para mí, cargada de deseo postergado e imposibilidad, pero linda siempre.

Pero lo importante del sueño vino después, cuando nos encontramos, o me encontré, en una explanada al borde del mar con él y unos amigos suyos españoles. Salían también de ensayar, no recuerdo si conectamos o nó, pero sé que lo escuché cantar una canción inédita, por supuesto él ya la sabía, pero yo estaba segura de que esas frases y esas melodías eran nuevas y en la vida real no existían y sentí que estaban siendo un mensaje, que tenía que recordarlas lo mejor que pudiese porque él estaba componiendo una canción nueva ahí en mi sueño y eso era un regalo para mí. 
Me acuerdo preciso de cómo escuché su voz transformarse en el transcurso de una estrofa, desde esa con la cual habla a esa que usa en todas sus canciones. Pensé en anotarla y usarla luego como propia, total él no iba saber que en realidad era suya. O por ahí sí, y al escucharla se daba cuenta de que se trataba de algo que él también había soñado o le evocaba una reminiscencia hacia alguna otra cosa. Les juro que dudé, porque al unísono pensaba que no podía ser que fuese yo quien estaba creando esa canción nueva en vivo ahí en mi sueño y poniéndola en su boca, a la vez que mi cabeza creaba toda la secuencia.

En el camino entre el sueño y la vigilia la recordé muy fuerte para que no se me olvidara, pero fue más pesado el sueño y después se me fue. Pasado el mediodía desperté de nuevo, más lúcida y descansada, pero sin canción.

Sé que espero volver a encontrarlo en ese lugar para escucharlo cantar canciones inéditas en mis sueños.