lunes

“Cortesía solapada”

-Miró su celular, como con desgano, más por notificarse de posibles deberes pendientes  que buscando regocijo. Clavó la mirada unos segundos. En el telefonito, después en la nada. Algo por dentro le sonrió.

- ¿En qué colgaste? le preguntó ella.

- En que ojalá aceptara mi humilde y secreta invitación a descubrir todos los misterios del mundo, el universo  y la mente humana, conmigo.


-O a sacar la reposera a la vereda, una tardecita, tomando mate. Me  retrucó.

martes

Defino al orgasmo intelectual como aquel que me sobreviene cuando, ante el desenvolvimiento de una consciencia ajena, quedo súbitamente pasmada.
De belleza, fascinación.
Una nueva ecuación nace y muere a la vez.
Entonces se presenta muda, resolutiva, no hay nada más que agregar. Sólo me queda admirarla y memorizarla, tratar de retenerla como un código íntimo que me ayude alguna vez a resolver alguna otra cosa.
Otras veces se me ofrece a modo de llave maestra.Instantáneamente produce ecos
simultáneos, profundos
e infinitos.
La tecnología del linkage ya nos había sido dada por los  grandes literatos.
La mente escala, se hunde, queda suspendida unos momentos
para volver violentamente con un llamado a tierra cualquiera, como el aviso de otra parada del subte.

Secretamente espero que todos esos momentos se acumulen en una nube universal, impersonales, a modo de restos fósiles de una extinguida humanidad.

viernes

Hay días en que me despierto y tengo la necesidad de prenderme un cigarrillo. No tanto por el vicio, que sí lo es, sino más bien por una pulsión interna dirigida a calmar las aguas de mi mente, de lo que pasa “del otro lado”. El mundo de los sueños es para mí un mundo con entidad real en que vivo otra parte de mi vida. Existe, de manera difusa, como el universo de las redes sociales, pero es esa su forma de existir.
 Un lugar más donde estar, un lugar lleno de lugares y de historia dentro de ellos. Reconozco escenarios por los que ya anduve cuando era chica, ahí, en el mundo de los sueños.  Reminiscencias de sueños antiguos y de habilidades aprendidas hace años.
Le tengo mucho respeto a ese estado de consciencia donde existo prácticamente sola. Hace un tiempo una amiga me hizo notar que lo más recurrente en mi manera de soñar son los lugares. Sueño con espacios grandes, derruidos o deshabitados, con estanques límpidos sobre el abismo, con casas con muchas puertas, pisos y cuartos, cuasi palacios, quizás un poco como la mía. No siempre hay laberintos que resolver o situaciones de las que escapar, a veces son, o parecen ser, simples paseos por espacios, fotografías en movimiento que generan alguna sensación intensa. En algunos me acompaña mi mamá.
Y en aquellos en que me acecha el mal en cualquier forma, he desarrollado la estrategia recurrente de coquetear ficticiamente con el agresor, para salvarme, para salvar, nos o los. Por allá sé volar desde chiquita, alzarme por encima de todo en cualquier momento, algo para mí tan natural como cualquier otra cosa. Pero los demás no saben, o no me he encontrado aún con algún otro soñante volador. Y lo más importante del asunto y que es tal vez lo que más respeto me genera hacia ese lugar de lugares, es que nunca sé que estoy soñando, no soy consciente de la irrealidad de ese submundo, lo vivo como despierta, como si fuera cierto, lo que capaz no es mentira.



un sueño

Pronto habría una fiesta de disfraces, así que nos alegramos al encontrar casualmente una tienda de disfraces y trajes usados regenteada por un viejo que mucho esfuerzo no hacía por controlar el lugar. Nos separamos para robar mejor, para tener más chance. Nunca lo había hecho y sentí adrenalina mezclada con seguridad, como una certeza de que algo iba a llevarme porque ellos, los que estaban conmigo, siempre lo hacían.
Sólo pude guardar en mi bolso un pañuelo grande, con una estampa hermosa y extraña. Tenía muchas ganas de admirar mi premio pero tenía que disimular. Me escapé por atrás, por las plantas, volví como si nada a reencontrarme con ellos. Ella no había podido sacar nada, y me extrañó bastante. De él no sé porque nunca se sabe, pero siempre está como triunfante.
No sé qué hacíamos en ese círculo ella, él y yo. Como que llegué tarde, ya estaban sentados en ronda leyendo una especie de cosas infantiles. No eran infantiles pero las leían como si lo fueran. Me tocaba a mí y no tenía nada para leer, así que improvisé cantar una de mis antiguas canciones pero me salió horrible. Justo que él había dicho que se acordaba o la conocía de antes!
Pero de repente cambia y estoy tras las cámaras de un rústico programa de denuncia feminista, improvisado en la calle,  ayudando a sostener una bandera. Ahí estaban Pame, Sol y algunas de las chicas. Me enfocaban las luces pero yo no sabía que decir, era otra la persona encargada de dar el mensaje. Me extrañó mi vergüenza o mi falta de interés.
Reaparece él, con los chicos de las bandas –recuerdo a Víctor- subíamos escaleras o íbamos hacia algún lado.  La onda era el vaguear. Se llegó, no recuerdo a dónde. Pero hubo bandas y yo no las vi.
Después un cuarto hermoso e inmenso que compartía con Lú. En algún momento aparece una novia y yo era feliz. Después no sé. Me desperté.

La desdoblada

Resucité tanto
El costo es ir perdiendo sentimiento, memoria, culpa
En un mundo donde los demás han muerto poco
o ni han muerto
Revierto mi prisión
El arte como deporte extremo
El arte es la meta aparente
En realidad es mi medio para sentir algo
Autogenerar emociones o exagerarlas
Antes era al revés, el fin era el arte, el amor un medio
Buscar crear, para encontrar sentir
El desdoblamiento juega con la veracidad de las emociones
Yo un día lo deseé, ahora es prácticamente un poder


Soy puro impulso, no albergo consecuencias