lunes

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sierras y llanos sin verte y la siesta está por terminar
púlpito pálpito de mis acciones
porque mis palabras encierran revoluciones
centenas de dientes que suben al cielo y después revientan 
en rosas palabras mecanografiadas
me auguran el año de la serpiente.

La niña no tiene hambre
selvática sube al hombre que espera pendiente para empezar
mi norte se ha ido de vacaciones y tus vaquitas
no son ajenas

Siete corrientes medité:
te espero a la hora del trigo en la costa turbia, de la calavera
donde se va para ver morir
y para ver morir vivo
gatos que son leones hambrientos de caracoles
quisiera que esto dure hasta llegar al centro de la tierra y encontrar la poción para despertarte y que los despiertes
pero no puedo
mi libertad es tan exacta y no prescribe aberraciones
de tu y dios la marca
son eco mis dilaciones




albertiana



Creo en mis domicilios
en mis actuales y en mis precedentes
Si viese ud. que bellos son mis domicilios
seguro se vendría a vivir en migo, con ellos

y cuando hablo de mis domicilios, digo
los refiero a todos
el domicilio en que vivió mi familia antes de mí,
aquel en que se creó la idea de familia en la que luego iba yo a existir,
en el que nacieron las personas que serían capaces de concebir una idea de familia en la que luego iba yo a existir, y así

el secreto que le tengo es que a todos mis domicilios los elegí yo:
fui yo quien decidió nacer en determinado momento de un año específico de tal época en la vida de mi familia
yo elegí, ante todo, donde ser domiciliada
y  así lo seguiré siendo.

y si no todo lugar donde se habita es domicilio
la vida es entonces eso que transcurre entre domicilio y domicilio
uno es por tanto esclavo de los cambios, o bien de los domicilios, que viene al fin a ser la misma cosa
y si ud. siempre habitó en el mismo sitio entonces piénselo:
a su vida le falta algo ,su segundo domicilio.
porque yo al próximo mío ya lo tengo bien pensado y visto de reojo
si para cuando yo tenga la plata la gente que ha de vivir ahí ya tiene que haber muerto
y los herederos seguro no lo va a querer tanto como para quedárselo
o al menos no tanto como al dinero que nosotros vamos a juntar para tenerlo, y cuentas de ese tipo..

pero vea, la cosa se complica si uno tiene varios domicilios en vista
porque ahí no se sabe si llegar a uno o al otro
o a cual primero o si los dos a la vez
entonces la vida – ese tremebundo lapso que habita entre los propios domicilios- se pierde en numeraciones a las que uno nunca se decide en querer llegar