I
A mi hoy me llegó la Muerte
Vino, vida, como llegaste vos hace unos años a endulzarme
para matarme de a poquito disimuladamente
con cada cambio de estación
todo fue un hermoso
show, ahora lo sé. Un drama florentino tan bien representado,
tramado, de vos para mi, para vengarte deliciosamente de todos mis sueños, los que primero me dotaste.
Un sangrado mas por
temporada para dejarme finalmente, en tu dulcísimo último acto, totalmente
disecada, ni sangre, ni grito, ni lágrima.
Hoy llegó Mi propia Muerte, tan casual, como vos, vida, me
trajiste al paraíso. Mi Muerte temida, mi Muerte intuíble y tan nunca esperada.
Siempre te soñé vencida y por eso disfrutaste conmigo.
Mi Propia muerte, mi más grande pesadilla alimentada.
Estoy acá preciosa,
me tenés casi en tus brazos y estoy a punto de salir corriendo a
abrazarte.
¿Que más pude hacer para olvidarte, para bailarte el vals y
pasarte de costado?
Esgrimí mis más loables ideales,
libertadora anónima
de los pueblos menos conocidos, me propuse
Estratega de todas las paces, de la nuestra, pichiciega arrepentida.
Y llegas así
tan de repente y tan
tranquila
ahora entiendo estas últimas
luces que me arrojaste
la mejoría antes de la
muerte te llaman
Mi propia Muerte, tan mia, tan hermosa y falta de grandeza
te quise vida, te quiero, pero ahora me tenés acá
sin brazos sin piernas sin vísceras
ya no te puedo ni vomitar
acá estoy
seca
y así me entrego vida mía
a tu designio infinito
II.
Viniste asi, mi Muerte.
este sudor tan frio
Y la tranquilidad en derredor
Si nadie sabe, Mi propia muerte, que viniste
si el día está templado y cantan pajaritos
todos mis amigos y mis gentes que no te esperan, no nos
intuyen
Aquí estas, fantástica! Arrebatándome la ultima parte de músculo
Ay Ay! suspiro en esta tarde atolondrada, serán las cuatro
unos momentos nada mas
no puedo ni decirte, no sos un secreto que tenga que contar
Me concedo, tremebunda, a tus más feroces huestes!
III.
No se suponía que yo fuera la napoleona de estos tiempos
Y ahora entiendo vida digna,
tu encantador jueguecillo
Yo nací niña, nací virgen y noble de alma y vos me
envenenaste diariamente con pequeñas dosis de tu droga
Sembraste el incendio callado en la blancura de mi tez tan
transparente
Porque más hermosa así era, tu aventura
La corrupción de lo sagrado tu mejor obrita de arte
Me atravesaste de a poquito (para que no lo sintiese? Para que
lo sintiera más?)
Te odio tanto, querida
Te quise, te quiero tanto, vida
El amor tiene forma de mujer?
Mi ésta, horadable hermosa larga profunda y sabrosa muerte
tiene Nombre de mujer
Y de todo tu abecedario, el que me regalaste para concebir mis más preciados
sueños
Muertecita, ya casi que te quiero
O serás vos, vida querida, otra vez jugando tus mas
graciosas bromas con yo, tu muñequita?
Ya no es gracioso para nadie, ni para vos lo creo
¿No te doy lastima?
¿No te compadeces de mi?
Todos estos años me endulzaste con hechizos , cada noche
para desaparecerlos siquiera antes de haber podido olvidarme
algún zapato
nada
ni un broche para el pelo.
IV.
Mi Muerte vino al fin, me dejó verla al doblar la última
esquina
Para que me pre-pare
Y deje de deshacer mi modesta mudita
Siempre mi forma de enfrentarla
V.
Amé tantísimo que ya no cabía el corazón.
o
Preludio de una fuga que nunca nadie programó
VI.
¿Y cómo voy a sentarme a estudiar, mamá, si hoy me llegó la
Muerte?
¿Cómo voy a cuidar de tu dinero cuando no puedo ni cuidar ya
más de mí?
¿Cómo voy a salir todos los días a enfrentar pequeñas muertes si hoy llegó la inmensurable,
la inmaculada, la que todo se lo queda?
Vida: te doy la potestad, deshago esta noche mi contrato con
vos y los pobres del universo.
Pero te advierto
algo, seriamente:
Si no sos capaz de
implantarme la templanza banal de los días, la calma en lo mundano,
la felicidad del pan y el vino y el hijo
entonces nada.