Le decimos
así porque, tras cruzarlo varias veces en la vida en el mismo lugar, llegamos al
unísono a la conclusión de que si esas escenas fueran parte de una película,
el protagonista indudablemente sería él. Ecdlp trabaja en una oficina, me
parece, pero en su tiempo libre dedica una buena parte de sus esfuerzos a La Causa.
Pregona, luce y convoca a una importante vertiente del espectro antifascista de
estos tiempos.
No todo es bronce en la vida
de Ecdlp, en los últimos tiempos ha tenido que enfrentarse a un par de
contradicciones internas en lo que hace a su vida y el comportamiento de
sus pares. Se lo nota más apagado o lo que podría decirse incluso, cauteloso.
Pero no quiera esto confundirse con el estigma que en algún momento hechó
maliciosamente sobre nosotros aquél escritor disruptivo contemporáneo, lxs
muchchxs punks somos mucho más que todo eso que con astucia se nos adjudicó. O más
bien mucho menos, la tarea más sencilla que emprendamos puede volverse aún la
más revolucionaria.
Un día se lo dijimos, un
poco alcoholizadas y entre risas lo explicamos, pero no creo que haya llegado a
entender en dos segundos su lugar en nuestra historia. ¿Cómo argumentar, cómo
explicarle que la resonancia de sus parches y sus tachas evocaba en nosotras la
manifestación explícita de la inmanencia borgeana de los tiempos, la negación constante
de la linealidad del progreso?
Ese misterio y muchos, por
toda la eternidad.

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