Me desperté sin querer muy
temprano para mi gusto, Francisco seguro vino anoche pero no alcancé a
escucharlo, suele venir muy tarde y se va muy temprano, a trabajar. O capaz hice
todo lo posible por no escucharlo, en verdad no tenía ganas de charlar ni
interactuar con nadie. Me había acostado borracha, como muy seguido
últimamente, había mandado un par de mensajes innecesarios e imprecisos y después,
medio triste, tomé la pastilla y me dormí sin complicaciones.
Serían las nueve, nueve y
pico cuando desperté. Estaba todavía un poco boleada y con los ojos pesados,
agarré el celular un ratito deseando volver a dormir pronto, recuerdo que
llegué a ver un video tuyo tocando el piano, trazos improvisados de algunas
cosas que no conozco, pero me hicieron llorar. Lloré poquito y sentido pero
bastó para poder volver a dormirme.
Y ahí es cuando tuve un
sueño hermoso, vívido y claro como los de la mañana. Pero lo hermoso no estaba
en lo alcanzado, no se trataba de las concreciones de mis deseos más íntimos,
sino de una vivencia casual y nítida con los personajes que más me movilizan
últimamente.
Estábamos todos en un ensayo
en Mardelplata, situaciones como las de siempre donde había que desconcentrar y
salir a conseguir cerveza. Una troupe de amigos algo improvisada en la que vos
siempre tenés un aura especial para mí, cargada de deseo postergado e
imposibilidad, pero linda siempre.
Pero lo importante del sueño
vino después, cuando nos encontramos, o me encontré, en una explanada al borde
del mar con él y unos amigos suyos españoles. Salían también de ensayar, no
recuerdo si conectamos o nó, pero sé que lo escuché cantar una canción inédita,
por supuesto él ya la sabía, pero yo estaba segura de que esas frases y esas
melodías eran nuevas y en la vida real no existían y sentí que estaban siendo
un mensaje, que tenía que recordarlas lo mejor que pudiese porque él estaba
componiendo una canción nueva ahí en mi sueño y eso era un regalo para mí.
Me acuerdo preciso de cómo escuché su voz transformarse en el transcurso de una estrofa, desde esa con la cual habla a esa que usa en todas sus canciones. Pensé en anotarla y usarla luego como propia, total él no iba saber que en realidad era suya. O por ahí sí, y al escucharla se daba cuenta de que se trataba de algo que él también había soñado o le evocaba una reminiscencia hacia alguna otra cosa. Les juro que dudé, porque al unísono pensaba que no podía ser que fuese yo quien estaba creando esa canción nueva en vivo ahí en mi sueño y poniéndola en su boca, a la vez que mi cabeza creaba toda la secuencia.
Me acuerdo preciso de cómo escuché su voz transformarse en el transcurso de una estrofa, desde esa con la cual habla a esa que usa en todas sus canciones. Pensé en anotarla y usarla luego como propia, total él no iba saber que en realidad era suya. O por ahí sí, y al escucharla se daba cuenta de que se trataba de algo que él también había soñado o le evocaba una reminiscencia hacia alguna otra cosa. Les juro que dudé, porque al unísono pensaba que no podía ser que fuese yo quien estaba creando esa canción nueva en vivo ahí en mi sueño y poniéndola en su boca, a la vez que mi cabeza creaba toda la secuencia.
En el camino entre el sueño
y la vigilia la recordé muy fuerte para que no se me olvidara, pero fue más
pesado el sueño y después se me fue. Pasado el mediodía desperté de nuevo, más
lúcida y descansada, pero sin canción.
Sé que espero volver a
encontrarlo en ese lugar para escucharlo cantar canciones inéditas en mis
sueños.

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