Defino al orgasmo intelectual como aquel que me sobreviene
cuando, ante el desenvolvimiento de una
consciencia ajena, quedo súbitamente pasmada.
De belleza, fascinación.
Una nueva ecuación nace y muere a la vez.
Entonces se presenta muda, resolutiva, no hay nada más que agregar. Sólo me queda admirarla
y memorizarla, tratar de retenerla como un código íntimo que me ayude alguna vez
a resolver alguna otra cosa.
Otras veces se me
ofrece a modo de llave maestra.Instantáneamente
produce ecos
simultáneos,
profundos
e infinitos.
La tecnología del
linkage ya nos había sido dada por los grandes literatos.
La mente escala, se hunde, queda suspendida unos momentos
para volver violentamente con un llamado a tierra
cualquiera, como el aviso de otra parada del subte.
Secretamente espero que todos esos momentos se acumulen en una
nube universal, impersonales, a modo de restos fósiles de una extinguida
humanidad.

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