y yo nosé si
podría cambiar tu premio- el amor que vos tenés-
por aquello que
yo, en su ausencia, construí.
y acá es cuando
se vuelve ilógico
Si esa fuerza
profunda que me mueve es la carencia
no sería acaso
la posesión su objetivo ultimo, su fin, su remedio?
En otras palabras, para ser lógica, no
deberían existir dudas en mí a la hora de sacrificar la obra a cambio de
aquello por lo que fue creada
Hay carencia
entonces obra
Y sin carencia,
la obra deja de existir. No podrá volver jamás a ser fielmente recreada
Si la obra no es
capaz de ser sacrificada por aquello de lo que deviene, entonces nunca ha sido
tal
Es la esencia de
la obra una ausencia fabulada?
Yo prometo, si
abrazo mi fin:
No llenarme de ausencias ajenas, no crear,
porque si creo hay algo que me falta y si te tengo eso es mentira.
Como obro,
entonces? transformo? aumento? dismunuyo?
Y si flaqueo y
me desoriento y logran las ausencias conquistarme, entonces
Dejarás de amarme?
Me amarás cuando
las ausencias ajenas sean la fuerza de mi obra?
Es acaso que si obro, entonces,
el amor nunca es completo?
Y si no me amas
a mi sino a la ausencia de vos que hay en mí? Al producto de tu ausencia en mí? Tendré que hacer lo imposible para no tenerte, teniéndote! No puede ser mi obra
pasada el combustible de tu amor presente, o si?
La solución es
que te vayas y que vengas, todo el tiempo?
Me amarás por lo
que soy cuando no te tengo, trataré de no tenerte demasiado, para que me ames
más.
pero
Si para mí la
verdadera obra es la que se merece a sí misma entonces el dejar de obrar tiene
que ser parte de ella. Y crear viene al fin a ser un pacto de sangre, la obra
misma encierra la posibilidad de su muerte.

"En suma, lo que la melancolía oscurece es el hecho de que el objeto falta desde el principio, que su aparición coincide con su falta, que este objeto no es nada más que la positivación de un vacío/falta, una pura entidad anamórfica que no existe "en sí". La paradoja es, por supuesto, que este engañoso desplazamiento de la falta a la pérdida nos permite afirmar nuestra posesión del objeto que no hemos poseído nunca no puede perderse nunca, y así el melancólico en su fijación incondicional en el objeto perdido, lo posee de alguna manera en su misma pérdida."
ResponderEliminar